El tabaco, el alcohol y la salud mental de nuestros jóvenes

10 Octubre 2008  |  Publicado por Editor BRAHA en Alcohol y Tabaco, Medicina & Salud, Para los Educadores, Para los Padres, Para los Profesionales de la Salud


Imprimir este Post  |  Enviar por E-mail

Autora Lic. Blanca María Saucedo

Profesión: Post Grado Licenciada en Lingüística

Psico-neurolingüista

Hospital de Clínicas General San Martín

Universidad de Buenos Aires

Servicio: Instituto de Neurociencias Aplicadas

Director Prof. Dr. Armando Basso
Introducción

 

La Argentina fue históricamente un país alejado del alcoholismo y las drogas, aunque no del tabaco, que fue aceptado sin reticencias hasta hace pocos años. Esta situación originó una suerte de omnipotencia que también fue nuestra característica durante largo tiempo. De pronto se convirtió de un país de paso, en lugar de consumo que se extendió por todos los  ámbitos con una rapidez vertiginosa. Los jóvenes incrementaron el consumo de cerveza, actuando esta última como portera, haciéndolos más permeables al consumo de drogas ilegales.

 


La violencia urbana restó la seguridad de nuestra sociedad. Aumentaron los robos, los secuestros, los asesinatos. Buenos Aires se convirtió en una ciudad peligrosa. Creció el deterioro de los valores humanos, todo un sistema de conceptos y creencias se derrumbó ante el bombardeo que ejerce la violencia de la publicidad, la falta de imágenes a imitar, los ejemplos de corrupción que fueron ganando espacio a costa de la salud mental de nuestros jóvenes.

 

Repentinamente, hemos tomado conciencia de que estamos ante problemas sociales que requieren claras y eficaces estrategias de intervención.

 

Comenzamos a buscar explicaciones y respuestas a las preguntas que nos surgen como ciudadanos y como padres.

 

Entonces muchos nos preocupamos por averiguar qué es la adicción, qué efectos traen el tabaco, el alcohol y las drogas ilícitas.

 

Encontramos muchas respuestas, pero todas ellas convergen hacia un mismo punto: el peligro de perder la salud mental de nuestros hijos y con ella el futuro.

 

¿Qué consumen los jóvenes? Comienzan a edades muy tempranas con el cigarrillo.

 

Se trata de una investigación de posición teórica, que tratará de alertar al lector acerca de la realidad que hoy vivimos.

 

Nuestro objetivo es determinar los daños concretos que producen el tabaco, el alcohol y las drogas ilícitas en la salud mental.

 


Sostenemos que es necesario fortalecer las redes que impidan el consumo de sustancias.

 

 

El tabaquismo es una forma de drogodependencia y, por tanto, una enfermedad crónica. Muy pocos fumadores son conscientes de hasta qué punto es peligroso fumar.

 

Fumar es la mayor causa de muerte entre las personas adultas en los países desarrollados

 

El humo del tabaco contiene alrededor de 4.000 componentes químicos, algunos muy tóxicos para el organismo, como la nicotina, los alquitranes (benzo-a-pireno), el monóxido de carbono, el amoníaco, el ácido cianhídrico entre otros muchos.

 

La nicotina es la droga que produce la ADICCIÓN. Traspasa la mucosa respiratoria y alcanza rápidamente, a través de la sangre, el cerebro, donde se almacena para después metabolizarse en el hígado y ser eliminados los restos por el riñón. El cerebro posee receptores nicotínicos que al relacionarse con la nicotina reciben un mensaje que guardarán en su estructura química. Así, posteriormente, cuando se entra nuevamente en contacto con la sustancia, se desplegará el mensaje aprendido. De aquí se deriva su poder adictivo.

 

Los alquitranes, son una serie de sustancias que pueden iniciar el desarrollo de tumores. Son los responsables de las distintas formas de cáncer atribuible al tabaquismo: de pulmón, de boca, faringe, laringe, esófago Entre esos alquitranes destaca el benzopireno, cuyo efecto cancerígeno está ampliamente demostrado.

 

El monóxido de carbono es el gas tóxico resultante de la combustión del tabaco y del papel que envuelve a los cigarrillos. Es el mismo gas de la combustión de la gasolina de los automóviles. El monóxido de carbono se une a la hemoglobina de la sangre y a partir de ahí, dificulta o impide el transporte del oxígeno a las células, asfixiándolas. Ello afecta a los órganos más sensibles al oxígeno, es decir, el corazón, el cerebro y otros tejidos como la piel.

 

Otras sustancias como el amoníaco y los fenoles, son responsables de la tos y, a largo plazo, de la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. Provocan que la mucosa del árbol respiratorio vea dificultada su labor de limpieza.

 

La nicotina es el componente principal del tabaco que afecta al cerebro. Reconocida como una de las drogas adictivas más utilizadas, es un líquido incoloro que se torna marrón cuando se quema, adquiriendo el olor a tabaco cuando se expone al aire. Se ha demostrado que tiene numerosos efectos impredecibles sobre el cerebro.

 

Fumar cigarrillos constituye la forma predominante de adicción a la nicotina, que se absorbe por la piel y por la mucosa de la boca y la nariz o se inhala a través de los pulmones. Según cómo se ingiere el tabaco, la nicotina puede llegar rápidamente a niveles muy altos en la corriente sanguínea y en el cerebro.

 

La nicotina es adictiva. La mayoría de los fumadores utilizan el tabaco regularmente porque son adictos a la nicotina. La adicción se caracteriza por la búsqueda y uso compulsivo de las drogas, a pesar de las consecuencias negativas para la salud, y decididamente el tabaco se ajusta a esta descripción. Más de treinta y cinco millones de fumadores expresan el deseo de reducir el consumo pero menos del siete por ciento de los que tratan de dejar el hábito por su cuenta logran más de un año de abstinencia. La mayoría tiene una recaída a los pocos días de tratar de abandonar el hábito.

 

Además de las propiedades adictivas de la nicotina, otros factores que hay que considerar son su fácil adquisición, el bajo costo, que es una adicción socialmente aceptada y la publicidad que utilizan las compañías de tabaco. Estos factores, combinados con las propiedades adictivas de la nicotina, frecuentemente sirven como determinantes para el primer uso y, por último, la adicción.

 

La acción de la nicotina sobre el cerebro produce varios efectos sobre la conducta. Activa el circuito del cerebro que regula los sentimientos de placer. Un químico del cerebro que está implicado en el deseo de consumir drogas es la neurotransmisora dopamina. La nicotina aumenta los niveles de dopamina en los circuitos de gratificación. Se ha encontrado que las propiedades farmacocinéticas de la nicotina también aumentan el potencial para su abuso. Fumar cigarrillos produce una distribución rápida de la nicotina hacia el cerebro, llegando ésta a su nivel máximo a los 10 segundos de inhalada. Sus efectos agudos se disipan en unos minutos, lo que causa que el fumador continúe dosificándose durante el día para mantener los efectos placenteros de la droga y evitar el síndrome de abstinencia.

 

El impacto de la adicción a la nicotina en términos de morbilidad, mortalidad y costos económicos a la sociedad es asombroso. El tabaco mata a más personas por año que el alcohol, la cocaína, la heroína, homicidios, suicidios, accidentes de auto, incendios y SIDA. Constituye una de las causas principales de muerte que se pueden prevenir.

 

Económicamente, el tabaquismo es responsable por alrededor del siete por ciento de los costos totales del cuidado de la salud en Estados Unidos  Sin embargo, este costo está muy por debajo del costo total a la sociedad porque no incluye el cuidado a aquellos quemados por incendios causados por productos de tabaco, los cuidados perinatales a los bebés de bajo peso natal hijos de madres fumadoras, y los costos médicos asociados a las enfermedades causadas por el humo de segunda mano. En su totalidad, los costos directos e indirectos del tabaquismo se estiman en más de $138 mil millones anuales.

 

En nuestro país, la edad de inicio de consumo de tabaco era de diez a once años, aunque hoy, a simple vista, es mucho menos. Este inicio de consumo se continúa agregando alcohol. La primera bebida es la cerveza por su fácil adquisición y su bajo costo.

 

La mayoría ignora que una latita de cerveza equivale a una medida de wisky, con la diferencia de que al tomarse helada, incita más a continuar bebiendo.

 

El alcohol es un depresivo que proviene de fuentes orgánicas que se fermentan o destilan hasta formar un líquido. Afecta todo el cuerpo. Se transporta en la sangre hacia el cerebro, el estómago, el hígado, los riñones, los músculos. Se absorbe rápidamente (toma de cinco a diez minutos) y puede permanecer en el cuerpo durante varias horas.

 

Afecta el sistema nervioso central y el cerebro. Puede resultar tranquilizante, o despertar agresividad. Reconoce tres estadios: sueño o alegría desmesurada, melancolía y llanto y agresividad que llega a ser peligrosa.

 

Reduce las inhibiciones, lo que puede dar paso a una conducta peligrosa. El alcohol es una droga y su consumo es legal sólo para personas mayores de 21 años.

 

Según la Administración de Abuso de Sustancias Controladas y Servicios de Salud Mental 2.6 millones de jóvenes desconocen que una persona puede morir de una sobredosis de alcohol. El envenenamiento por alcohol ocurre cuando una persona ingiere grandes cantidades de alcohol en un periodo corto de tiempo.

 


Peligros para la salud

 

Ø     Las personas que comienzan a beber tempranamente tienen una probabilidad cuatro veces mayor de desarrollar una dependencia al alcohol que aquellas que lo hacen más tarde Esto se relaciona con la duración del tiempo de consumo. Cada año adicional que no beba reduce la probabilidad de dependencia de alcohol en 14 por ciento.

 

Ø     Los adolescentes que toman alcohol en exceso tienen los mismos riesgos de salud a largo plazo que los adultos que toman alcohol en exceso. Esto significa que tienen un riesgo mayor de desarrollar cirrosis del hígado, pancreatitis, derrame hemorrágico y ciertos tipos de cáncer.

 

Ø     Los adolescentes que usan alcohol tienen una mayor probabilidad de estar sexualmente activos, lo que los coloca en un riesgo mayor de contagiarse con infecciones sexualmente transmisibles o adquirir VIH.

 

Ø     Un estudio demostró que los estudiantes diagnosticados con abuso de alcohol tenían una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir depresión que los que no tenían problema de alcohol.

 

Ø     Se ha asociado el consumo del alcohol entre los adolescentes con planificar, intentar o completar un suicidio.

 

El término alcoholismo lleva implícito su carácter de trastorno crónico. El mal llamado alcoholismo agudo se refiere a la intoxicación etílica aguda o borrachera y es importante no confundir estos términos.

 

La borrachera es una intoxicación por consumo excesivo de alcohol. Es cuando una persona llega al estado de ebriedad. Es un cuadro agudo, aunque transitorio, que tiene unas horas de duración, después de las cuales la persona se restablece completamente.

En cambio, el alcoholismo es una enfermedad crónica e irreversible  caracterizada por la adicción. Una persona que ha desarrollado el alcoholismo, aunque deje de beber seguirá siendo alcohólica. Un bebedor normal o un alcohólico pueden estar borrachos en un momento dado, pero un alcohólico, aunque no esté borracho sigue siendo un alcohólico.

El término enfermedad crónica se refiere a un estado patológico que el individuo tendrá toda su vida. Este desorden crónico podrá tener etapas de control o asintomáticas en donde no se manifiesten los síntomas de la enfermedad, pero ésta se mantiene latente dentro del paciente afectado. La enfermedad del alcoholismo tiene un desarrollo insidioso porque es muy difícil precisar el momento en que se declara. En esto radica una de las principales dificultades para el diagnóstico temprano del alcoholismo, y lo más importante es que el sujeto afectado identifique, reconozca y acepte que se le ha declarado una enfermedad que pone en riesgo su salud y su propia vida.
Este desarrollo insidioso consiste en un proceso morboso que conduce al alcoholismo en sus etapas prepatológicas evoluciona muy lentamente y de una forma muy sutil, de modo que casi nadie detecta los síntomas prodrómicos de la enfermedad. Durante la etapa previa a que ésta se declare, no existe mucha diferencia entre un bebedor social y un bebedor-problema. La medicina se basa en dos parámetros clínicos para determinar si un bebedor excesivo se ha convertido en alcohólico: la tolerancia y el síndrome de supresión.
La tolerancia se define como una adaptación biológica del organismo al alcohol, por la cual el bebedor necesita mayor cantidad para obtener los mismos efectos que antes lograba con menor cantidad.
Cuando aparece el fenómeno de la tolerancia en un bebedor esto suele resultar muy engañoso pues sufre una adaptación biológica que consiste en una serie de cambios metabólicos de tipo adaptativo que ocurren en el hígado y el cerebro, dando lugar a una serie de transformaciones neuroquímicas en las vías metabólicas de degradación del alcohol, lo que finalmente conduce al fenómeno de la compulsión. Ésta determina la incapacidad del individuo para controlar su manera de beber, caer con más frecuencia en el exceso alcohólico y presentar problemas de conducta que van a afectar su vida familiar, laboral y social.
Estos cambios neurobiológicos son irreversibles
Esta incapacidad de control, que es el síntoma cardinal del alcoholismo, deriva de la ya mencionada compulsión proveniente de las transformaciones neuroquímicas que sufre el alcohólico. Por el temor de presentarlo, el alcohólico sigue bebiendo para que no disminuyan sus niveles séricos de alcohol.
Las consecuencias lógicas de esta incapacidad de controlar la manera de beber son la ingesta excesiva de alcohol y los trastornos de la conducta, que dan lugar a la transformación de la personalidad. El individuo se torna irresponsable, necio, agresivo, y peligroso. Desarrolla problemas de salud física y mental que devienen en problemas a nivel de su familia, de su trabajo, de tipo legal o de desprestigio social.
El último elemento de la definición se refiere a la etiopatogenia de la enfermedad. El individuo desarrolla una dependencia psíquica y física, como consecuencia de dos factores: uno de tipo heredado y otro de tipo aprendido. El factor heredado es una predisposición genética hacia la enfermedad Está ampliamente demostrado el factor genético en la etiología del alcoholismo, aunque para el desarrollo del alcoholismo necesariamente tiene que interactuar con los otros dos factores etiológicos de la enfermedad, que son el factor psicológico y el factor sociocultural.
Día a día, el problema del consumo de alcohol entre los adolescentes se torna más preocupante. Los índices de consumo de alcohol per cápita en el mundo, en el rango de edad que oscila entre los 12 y los 24 años ha aumentado; los problemas familiares, escolares y sociales han aumentado.
Sin embargo, todos los elementos anteriores están enmarcados dentro de un común denominador: el alcohol se convierte para el adolescente en un símbolo. Símbolo mágico que lo va a transformar. La magia es producto de la fantasía, la ignorancia, los prejuicios y los consejos que se transmiten de generación en generación. El alcohol está detrás de la conquista romántica o de la pelea que conduce al homicidio. Es el símbolo que encarna la ambivalencia. Detrás de la violencia y la agresión hay una copa de alcohol.
Alrededor del doble mensaje y del símbolo mágico se realiza el rito de iniciación del alcohol en el adolescente. Cuando el futuro adolescente sólo recibe dobles mensajes en relación al alcohol: “Las bebidas alcohólicas están prohibidas para los niños”; ven a su padre bebiendo excesivamente. Escuchan a su padre y a sus tíos y a los amigos de su padre hablando muy bien respecto de tal o cual bebida y los observan bebiendo cerveza en grandes cantidades. Entonces llega a la conclusión de que quien beba el fruto prohibido del alcohol se convertirá en adulto. Así pierde objetividad y el alcohol no es simplemente una sustancia que puede tener peligros potenciales sino que es ese símbolo mágico que lo convertirá en adulto.
Ante esta mentalidad adquirida por el adolescente, la circunstancia de iniciación es lo de menos: acepta tomar la botella de cerveza con sus amigos del vecindario para ser aceptado en la banda. La niña que le exige a su mamá que en su fiesta de quince años haya suficientes bebidas alcohólicas para sus amigos y que no vayan a estar presentes los adultos
Es indiscutible que la droga de moda entre los adolescentes es el alcohol cuyo consumo sigue subiendo en forma preocupante.
El alcohol, como los demás tóxicos (tabaco, marihuana, cocaína) afecta mucho la sexualidad.
A nivel cerebral, el alcohol actúa predominantemente sobre el lóbulo frontal alterando la capacidad de juicio y el autocontrol, modificando en consecuencia la percepción y las conductas del individuo.
El alcoholismo crónico produce polineuritis en los nervios periféricos y afecta al árbol vascular.
Es interesante diferenciar la intoxicación aguda y la crónica.
En la intoxicación aguda, la relación dosis - efecto es muy directa Clínicamente se manifiesta desde pequeñas alteraciones en la coordinación de la marcha hasta el coma y la muerte.
Pequeñas dosis de alcohol, una  a dos copas desinhiben y facilitan el contacto social. Esto ayuda especialmente a las personas tímidas. Hay una graduada liberación pulsional bajando las resistencias morales. El deseo sexual está estimulado, ambos sexos están más proclives las actitudes seductoras así como la risa surge con mayor facilidad.
En la mayoría de las mujeres facilita la obtención de orgasmos.
En muchos hombres hay resultados controvertidos: en algunos aumenta la erección y en otros la disminuye. En general hay una demora en obtener la eyaculación que es usada por algunas personas a modo de tratamiento, con el agravante de dificultar la obtención y mantenimiento de la erección. A nivel plasmático hay un descenso de la testosterona.
Las dosis moderadas producen efectos variados en cada individuo; aparecen trastornos motores, de la memoria y del juicio. Estas dosis prolongan en ambos sexos la etapa de excitación y hay en el hombre dificultades para obtener una erección satisfactoria.
En las dosis altas la erección es insuficiente, la mujer no se lubrica, no hay capacidad para la penetración y no se alcanza el orgasmo. El hombre tiene una eyaculación retardada y no muy placentera.

Para adjudicar a la intoxicación alcohólica la producción de una disfunción sexual deberían cumplirse tres condiciones:

1) Que la disfunción sexual no sea preexistente al episodio alcohólico.
2) Todo el cuadro clínico es explicable por la intoxicación alcohólica hasta 30 días después de la misma.
3) Hay una alteración significativa de las relaciones interpersonales.
El alcoholismo crónico es una de las mayores causas físicas de impotencia en el hombre porque provoca lesiones neurológicas y tróficas a nivel de los testículos y de los nervios periféricos, como así también alteraciones hormonales. La afectación del hígado altera el metabolismo de las gonadotrofinas apareciendo aromatización de andrógenos en estrógenos, lo que baja el deseo sexual.
En la mujer hay baja de libido, amenorrea e infertilidad.
A pesar de los estereotipos promovidos por los medios de comunicación que ligan la sexualidad con el consumo de estupefacientes, las drogas deterioran la vida sexual de las personas que las consumen,
En la actualidad muchos jóvenes relacionan el consumo de drogas, sean lícitas o ilícitas, con el sexo.

Toman estas referencias a través de los medios de comunicación. Son un ejemplo las producciones cinematográficas donde es típico observar la ingesta de alcohol antes de tener relaciones sexuales, mientras que el tabaco está reservado para después del acto.

Con mucha frecuencia se habla actualmente sobre el tema de la drogadicción; pero sería conveniente definir algunos términos, no como algo académico sino en relación con las consecuencias que produce en los pacientes. La predisposición se caracteriza por un consumo repetido del producto debido a un deseo, pero no incontrolable, de continuar tomándolo a causa de los efectos que provoca; con ninguna o poca tendencia a aumentar la dosis; con un cierto grado de dependencia psíquica pero sin dependencia física ni síndrome de abstinencia, y con efectos eventuales en el consumidor. En cambio, la toxicomanía es un estado de consumo regular y crónico con un deseo incontrolable de tomar la droga por todos los medios; con tendencia franca a aumentar la dosis, una dependencia psicofísica, y aparición de un síndrome de abstinencia con síntomas corporales y psicológicos; con efectos nocivos para el individuo y la sociedad. Esta adicción es el paso que sigue a la adicción al alcohol.
A la persona que alguna vez consumió ocasionalmente alguna droga no se la puede considerar adicta, como no es un alcohólico el que alguna vez se emborrachó. Algunos han dividido a los consumidores en consumidores sociales y drogadictos. En el caso del toxicómano se da siempre una correlación entre el efecto de la droga y la personalidad del individuo, tanto como la influencia social y familiar. El adicto es una persona con estado de dependencia psicofísica frente a una sustancia, que se establece luego de su administración periódica y continua.
Existe una creencia muy arraigada que atribuye a las drogas una acción afrodisíaca: algunos piensan que podría ser una herencia de los años 60 cuando era un emblema aquello de sexo, droga y rock and roll.
Pero, en realidad, esa búsqueda desenfrenada de aumentar la pasión o de enmascarar un sexo conflictivo o disfuncional, data de tiempos anteriores; tanto en sociedades civilizadas como primitivas.
Esa relación entre el uso de estimulantes y el rendimiento sexual sigue confundiendo aún hoy, aunque el consumo crónico de drogas y la libido suelen encontrarse en polos bien opuestos.
La toxicomanía produce efectos nocivos en la sexualidad de los individuos, no importa la droga que se consuma: cualquiera de ellas la afecta de manera diversa, pero igualmente severa.
Los tóxicos que más frecuentemente se utilizan son:
§    Morfina y derivados.
§    Barbitúricos y/o alcohol.
§    Cocaína y “Crack”, que es una mezcla de residuos tóxicos: polvo de ladrillo, pegamento, desechos de cocaína y marihuana.
§    Marihuana y “hashish”.
§    Anfetaminas.
§    Alucinógenos (LSD).
§    Éxtasis.
§    Pegamentos y colas.
Las llamadas drogas heroicas: morfina, heroína, codeína y derivados se suelen inyectar por vía endovenosa y producen graves cuadros de dependencia, con necesidad imperiosa de consumirlas. Además del importante deterioro de la personalidad que producen, son una de las causas más frecuentes de muerte por sobredosis. Resulta obvio decir que el sexo pasa a segundo plano y sucumbe junto a la persona que consume este tipo de drogas pesadas.
Los barbitúricos son psicofármacos con efecto hipnótico; producen un estado parecido al alcoholismo crónico, con deseo sexual inhibido, disfunciones erectivas y orgásmicas. Estos intoxicados semejan verdaderos borrachos que, en su estado de mayor toxicidad, pueden entrar en coma, con daño neurológico y hepático.
Más nocivas son las intoxicaciones crónicas con anfetaminas porque producen lesión hepática y neurológica con el consiguiente daño psicofísico, con gran ansiedad, taquicardia, temblores, impulsividad y cuadros delirantes similares a la esquizofrenia. En el plano sexual originan episodios de descontrol eyaculatorio e impotencias. Con las colas y pegamentos ocurre algo parecido ya que tienen un alto grado de toxicidad con riesgo de daño cerebral y el éter puede producir paros cardíacos.
El LSD o dietilamida del ácido lisérgico, al igual que algunas variedades de hongos, es un potente alucinógeno que provoca cuadros de despersonalización y alteración de la conciencia, lo que genera episodios de paranoia, pérdida de contacto con la realidad y crisis de excitación, donde el sentimiento erótico se pierde en el laberinto de la psicosis transitoria.
La cocaína, que se extrae de las hojas de la coca, es una de las más usadas en la actualidad por el efecto acelerado que produce al inhalarla. Es la favorita en esta época donde todo se caracteriza por el rendimiento y el aprovechamiento del tiempo al máximo, aún a costa de la salud. Es causa de crisis ansiosas, insomnio, deterioro personal, abandono de los cuidados corporales, actos contra las personas, violencia. abuso sexual y agresividad. Es sabido que su uso reiterado produce cuadros severos de impotencia sexual y disfunción del deseo. Con el “crack”, que es un derivado extremadamente tóxico de la cocaína, ocurre algo similar pero con mayor deterioro y alta incidencia de actividades delictivas.
En el caso de las intoxicaciones crónicas con marihuana y “Asís”, el sujeto deviene pasivo o eufórico, con pasajes al acto o comportamientos estereotipados, a veces con crisis de pánico o episodios persecutorios. Sexualmente puede haber desinterés y dificultad para llegar al orgasmo.
El éxtasis es una droga cada vez más conocida en nuestro país, usada con fines presuntamente placenteros y eróticos. Estructuralmente está emparentada con un estimulante, la anfetamina, y con un alucinógeno, la mescalina. Comparte con toda la familia de las anfetaminas el poseer un efecto estimulante por producir adicción y ser tóxica para el sistema nervioso central. Su efecto se debe a la liberación y recaptación de las aminas del cerebro, particularmente la serotonina y la dopamina. Estas aminas biógenas que produce nuestro organismo son las responsables de la modulación del deseo, la excitación, la erección y el orgasmo; ya sea como facilitadoras (dopamina) o inhibidoras (serotonina) de los mediadores químicos. Estos datos son importantes para entender que la metilendioximetanfetamina (MDMA) vulgarmente llamada “éxtasis” no es una sustancia inocente y divertida sino que tiene una acción seria y potente a nivel del sistema nervioso.
En el Congreso de la Sociedad Norteamericana de Psiquiatría, en Nueva York, se presentó un trabajo donde se evaluaron consumidores varones y mujeres de 21 a 48 años. Se  prestó atención a cuatro aspectos de la respuesta sexual: deseo, erección (lubricación en mujeres), orgasmo y satisfacción. Al final de este estudio, si bien se observó que en algunos casos el deseo y la satisfacción podían verse aumentados con el uso de MDMA, otros referían que el orgasmo había sido retardado y que la erección era afectada negativamente en muchos de ellos.
Algo interesante de ver fue que un 60% de los sujetos reportaban el uso concomitante de marihuana, canabinoide con una acción liberadora de dopamina, para producir un aumento del deseo, pero con un incremento paralelo de la toxicidad ya que, tanto con el éxtasis, las anfetaminas y la cocaína, por su uso continuo, aparece luego un cierto efecto depresivo, insomnio rebelde, ansiedad y excitación psicomotriz, además de francos cuadros de impotencia o anorgasmia.
De todos modos, estos resultados también nos ayudan a comprender muchos cuadros de eyaculación retardada o ausente, o de trastornos eréctiles, en personalidades obsesivas que tienen una alteración en la actividad de los neurotransmisores, responsables de la comunicación entre las células nerviosas. Pero sabemos que estas drogas estimulantes van generando cuadros de intoxicación crónica que terminan por derrumbar el deseo, la erección, el orgasmo y a la persona en su totalidad.
Una de las dependencias que con mayor frecuencia vemos en el consultorio, aunque de naturaleza distinta, es a los psicofármacos, que suelen estar avalados por recetas médicas. Si bien en algunos casos su uso es médicamente apropiado, su uso indiscriminado y sin control médico es altamente perjudicial. La realidad nos muestra que, tanto en jóvenes como en adultos, hay automedicación de psicofármacos y muchos profesionales dan recetas, o bien los farmacéuticos los venden sin ellas desconociendo para qué o quiénes los usan. El consumo abusivo y descontrolado de los remedios para los nervios, son causales de impotencia, pérdida del interés sexual en ambos sexos, anorgasmia y dificultad para eyacular. Algo similar ocurre con el alcohol ya que por su toxicidad hepática, que es donde se metabolizan las hormonas, y neurológica, tanto como el daño psicológico y familiar con actos de violencia y delirios celotípicos que produce, es un célebre enemigo de la sexualidad. Concomitantemente, el uso y abuso de estas medicaciones sin prescripción llevan a desbordes de conducta que pueden conducir hasta la muerte.
De lo expuesto surge que lo más temible y destructivo para la sexualidad y la salud mental y general es el uso de drogas, sean éstas anfetaminas, heroína, morfina, incluso cocaína; además de la intoxicación y del alto grado de dependencia que producen, son causales de deterioro y muertes, de contagio de bacterias y virus, dentro de los cuales está el HIV, causa del SIDA.
No sólo es el erotismo el que pierde con el uso constante de drogas y tóxicos sino la salud en general y la calidad de vida. Se sabe de las faltas de posibilidades laborales y de horizontes que el presente ofrece, de los problemas familiares, de la crisis social y los avatares de la vida, de la angustia y depresión provocadas por los fracasos sexuales. Pero el uso constante de estupefacientes, alcohol y tabaco, no solucionan el problema; sino que por el contrario, lo agravan.
¿Por qué consumen los adolescentes?
La adolescencia trae aparejadas pautas de aceptación a las que los mismos adolescentes adhieren. El alcohol es una droga “social”, es decir que está aprobado su consumo. El hecho de que tomen los adolescentes tiene que ver, en principio, con que lo hagan sus amigos, sus pares, pero también con la red comercial que está puesta al servicio de este consumo. Que sean transitorias o continúen estas prácticas de consumo de alcohol depende de diversos factores, pero que lo hagan en la adolescencia tiene que ver más que nada con la necesidad de “destacarse”, ser alguien, ser aceptado dentro de un grupo de amigos. Tanto el alcohol como el hecho de fumar son hábitos que los adolescentes advierten en los mayores desde que tienen uso de razón, por lo que no les resulta ajeno. Ahora bien, de ahí a que el consumo derive en alcoholismo, o que el vicio se vuelva adicción, hay un paso muy grande, que no se transita de la noche a la mañana. Los padres deben prestar atención al comportamiento de sus hijos. Nada cambiará rotundamente si fuman a la salida del colegio o toman cuando van al boliche, pero si lo hacen en exceso, sobre todo en el caso del alcohol, es casi imposible no advertirlo en su conducta.
La mayoría de los adolescentes reconoce que las inhibiciones se van cuando toma alcohol y se anima a cosas que jamás se animaría a decir y hacer fuera del efecto que genera el alcohol. Un cigarrillo en la mano delante de la chica que lo atrae lo hace sentir más hombre. La jovencita piensa que parece más mujer fumando un cigarrillo.
En cuanto a la droga, el adolescente actúa de igual manera que con el alcohol, a pesar de reconocerla como “algo más peligroso”.
Generalmente, la droga de iniciación es la marihuana, que se comienza a consumir a la par del cigarrillo y combinada, en la mayoría de los casos, con alcohol, y sus efectos no son tenidos en cuenta. El adolescente comienza a fumar marihuana como un juego, para destacarse en el grupo, pero el hábito va generando progresivamente el aumento del consumo de alcohol y la iniciación con otras drogas consideradas mayores.
Las drogas representan todo aquello “otro” que intenta, ilusoriamente, ocupar el lugar de “los otros”, entendiendo a estos últimos como aquellas personas que conforman la familia, los amigos, las personas en general con quienes es posible establecer y mantener intercambios afectivos, vínculos verdaderos. Las drogas tienen en común que cuando se las consume, se busca colmar un vacío interior con ellas. Son sustancias que intentan reemplazar las palabras, los intercambios o una creatividad que el joven no logra sacar de sí. Se sufre de aislamiento y las drogas atrapan aislando todavía más. La droga da al joven el sentido de pertenencia que la sociedad actual le ha quitado. Lo lamentable es que quienes le ofrecen esa pertenencia ya hace tiempo que han perdido la propia.
Hablar de legalizar la distribución de drogas, de reducción del daño, de permitir su uso medicinal, ¿tiene sentido? ¿Mitigará su uso el daño del paciente o agregará otro problema al que ya existe? ¿Verdaderamente se ve el uso de droga como un remedio? ¿Cuál será el control efectivo de su distribución si hoy sabemos que se distribuyen a los jóvenes, nuestra esperanza de futuro, en los “boliches bailables” sin ninguna restricción, sin escrúpulo de ninguna naturaleza?
Hemos marcado una clara trayectoria desde el “inocente” primer cigarrillo de la travesura hasta la adicción a las drogas duras. Las preguntas, frente a lo expuesto, quedan abiertas.
Si hemos de dirigirnos a lo fríos números, podemos mencionar estos datos y pensar si reflejan la realidad estrictamente:

El mayor nivel de consumo de drogas se da en Capital Federal y entre los hombres, que triplican el número de las mujeres. La marihuana tiene mayor nivel de penetración en sectores medios y altos, la cocaína no presenta diferencias, y el mayor consumo de inhalantes se da en los sectores bajos. La marihuana es la sustancia de inicio para un consumo diversificado. El 75% de los consumidores de cocaína la combina con marihuana. De los policonsumidores de marihuana y cocaína, aproximadamente un tercio combina esas drogas con la pasta base.

De los que probaron marihuana, uno de cada cinco lo hizo por primera vez a los 15 años o menos, entre los 16 y 18 años lo hizo el 45 por ciento. El 1,2% de los chicos de entre 12 y 15 años consume droga en forma habitual, y se iniciaron con alcohol, marihuana, inhalantes y sedantes.
(Fuente: Primer Estudio Nacional sobre Uso de Drogas, Hugo Haime & Asociados, 1999)

Bibliografía
Krauskopf, D. (1994)
Krauskopf D., Calvo, J.A., Gutierrez, A.L. Miranda, D. (1992)
Krauskopf, D. y Cabezas, M. (1992).
Adolescencia y Educación. San José Editorial EUNED,. Segunda Edición.
Resultados preliminares del estudio en púberes costarricenses. Colaboración con el Proyecto Internacional Promoción de la Resiliencia en los Niños. CIVITAN International Center, División de Educación Básica de la UNESCO, O.P.S.
Adolescencia en Costa Rica: necesidades de su atención en salud y sexualidad. Universidad de Costa Rica, Oficina Panamericana de la Salud, Caja Costarricense de Seguro Social. San José.
Condiciones psicosociales del embarazo en adolescentes. Aspectos psicosociales en el Area Metropolitana de San José. Segunda edición. Actualidades en Psicología, Vol. 5, No. 42. Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica. San José.
Larson, R. (1988)
The High School “Junior Theme” as an Adolescent Rite of Passage. Journal of Youth an Adolescence, Vol. 17, No. 4.
O.M.S. (1989)
La salud de la juventud. Documento de referencia. Serie Discusiones Técnicas. Ginebra
Perry, Ch. L. y Jessor, R. (1985)
The Concept of Health Promotion and the Prevention of Adolescent Drug Abuse. Health Education Quarterly John Wiley e hijos, editores.
Rutter, M. (1992)
Rutter, M. (1987)
Silber, T. (1992)
Resilience: Some conceptual considerations.. Conference on Social Change and Development in Adolescence: a Focus on the Americas. O.P.S. Washington, D.C.
Psychosocial Resilience and Protective Mechanims. American Journal Orthopsychiatry. 57(3).
Prevención y Promoción de la Salud Adolescente. En Silber, T. Munist, M. Maddaleno, M. Suarez, E. N. Editores. Manual de Medicina de la Adolescencia. Serie PALTEX No. 20. Organización Panamericana de la Salud  Washington
Suárez, E.N. y Krauskopf, D. (1992
. El enfoque de Riesgo y su Aplicación a las Conductas en la Adolescencia. Una Perspectiva Psicosocial. En prensa, OPS. Washington.
Suárez, E.N. (1993)
“Resilience” o Capacidad de Sobreponerse a la Adversidad. En Medicina y Sociedad. Vol 16. No. 3.
TORRESI, L…
“En la Argentina, los adolescentes consumen cada vez más alcohol”
De la Redacción de Clarín
Weinstein, J. (1992)
Riesgo Psicosocial en Jóvenes. PREALC. Santiago de Chile.

Bibliografía
Krauskopf, D. (1994)
Krauskopf D., Calvo, J.A., Gutierrez, A.L. Miranda, D. (1992)
Krauskopf, D. y Cabezas, M. (1992).
Adolescencia y Educación. San José Editorial EUNED,. Segunda Edición.
Resultados preliminares del estudio en púberes costarricenses. Colaboración con el Proyecto Internacional Promoción de la Resiliencia en los Niños. CIVITAN International Center, División de Educación Básica de la UNESCO, O.P.S.
Adolescencia en Costa Rica: necesidades de su atención en salud y sexualidad. Universidad de Costa Rica, Oficina Panamericana de la Salud, Caja Costarricense de Seguro Social. San José.
Condiciones psicosociales del embarazo en adolescentes. Aspectos psicosociales en el Area Metropolitana de San José. Segunda edición. Actualidades en Psicología, Vol. 5, No. 42. Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica. San José.
Larson, R. (1988)
The High School “Junior Theme” as an Adolescent Rite of Passage. Journal of Youth an Adolescence, Vol. 17, No. 4.
O.M.S. (1989)
La salud de la juventud. Documento de referencia. Serie Discusiones Técnicas. Ginebra
Perry, Ch. L. y Jessor, R. (1985)
The Concept of Health Promotion and the Prevention of Adolescent Drug Abuse. Health Education Quarterly John Wiley e hijos, editores.
Rutter, M. (1992)
Rutter, M. (1987)
Silber, T. (1992)
Resilience: Some conceptual considerations.. Conference on Social Change and Development in Adolescence: a Focus on the Americas. O.P.S. Washington, D.C.
Psychosocial Resilience and Protective Mechanims. American Journal Orthopsychiatry. 57(3).
Prevención y Promoción de la Salud Adolescente. En Silber, T. Munist, M. Maddaleno, M. Suarez, E. N. Editores. Manual de Medicina de la Adolescencia. Serie PALTEX No. 20. Organización Panamericana de la Salud  Washington
Suárez, E.N. y Krauskopf, D. (1992
. El enfoque de Riesgo y su Aplicación a las Conductas en la Adolescencia. Una Perspectiva Psicosocial. En prensa, OPS. Washington.
Suárez, E.N. (1993)
“Resilience” o Capacidad de Sobreponerse a la Adversidad. En Medicina y Sociedad. Vol 16. No. 3.
TORRESI, L…
“En la Argentina, los adolescentes consumen cada vez más alcohol”
De la Redacción de Clarín
Weinstein, J. (1992)
Riesgo Psicosocial en Jóvenes. PREALC. Santiago de Chile.


Imprimir este Post  |  Enviar por E-mail

ATENCIÓN: la publicación de los materiales en este sítio tiene como único objetivo el de servir para fuente de consulta e/o investigacón, para la sociedad, y por lo tanto no posee objetivos comerciales.


Medicina & Salud »

  • La destrucción creativa, una penosa verdad
    5 May 2010 | Texto completo

    Herbert Alexander Simon, premio Nobel en Economía 1978, analizó de manera admirable este último caso ¡desde la perspectiva decisoria del equino!, mostrando como éste desapareció porque no pudo seguir contratando al ser humano que lo conducía, cuando éste aumentó sus pretensiones porque el tractor (más productivo) le pagaba más.

  • Un estudio desaconseja el uso médico del cannabis
    10 Oct 2009 | Texto completo

    Los derivados del cannabis han perdido la batalla frente a los fármacos [...]

  • En el laberinto de las adicciones. La investigación científica
    8 Jul 2009 | Texto completo

    Mientras la legalidad o no de usar este tipo de avances científicos en los tribunales toma forma, lo que en realidad vuelve al centro de la discusión es la cada vez más amplia brecha entre el progreso de la ciencia de las adicciones, preocupada por descubrir el origen y la solución del problema, y nuestras concepciones sociales, marcos legales y opiniones plagadas de prejuicios e ideas consideradas caducas por especialistas.

Politicas de Drogas »

Cultura del Medio Ambiente »

  • El entorno social es el factor que más influye al adolescente para que comience a fumar
    10 Oct 2009 | Texto completo

    Un estudio, publicado en ‘Journal of Clinical and Consulting Psychology’, analiza las influencias interpersonales, familiares y del grupo social que pueden provocar que el adolescente pruebe el tabaco o que fume de un modo regular.

  • Comunidad, drogas y prevención
    10 Oct 2008 | Texto completo

    El ser humano por su naturaleza es un ser social; es así que se forman agrupaciones sociales, luego organizaciones e instituciones comunitarias que dan el ambiente social a los ciudadanos y ciudadanas a lo cual se le denomina “comunidad”, la misma que puede ser entendida o conceptualizada desde muchos puntos de vista, ya que no tiene una definición limitada. Es así que podemos decir que la comunidad [...]

  • Su gran amor era la cocaína
    10 Oct 2008 | Texto completo

    “Ha transcurrido algun tiempo ya desde que me fui, y me he ido porque él me ha hecho mucho daño. Hace unos años le conocí, conocerlo fue como renacer, de nuevo sonreir, y de nuevo sentirme amada.” A pesar de la gran diferencia de edad (la mía multiplicada por dos), me he enamorado y creí haber conocido a la persona [...]