América del Sur avanzó en lucha contra las drogas quedan grandes
7 March 2004 | Publicado por Editor BRAHA en Noticias, Politicas de Drogas
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U.S. Dept of State – 07. Mar
Washington — En América del Sur, la experiencia en el comercio de drogas ilícitas varía mucho de un país a otro, y mientras muchos han logrado considerables adelantos contra el tráfico de drogas ilícitas, todavía persisten en la región graves dificultades que habrá que superar, según indica el Departamento de Estado en su Informe sobre la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos 2004.
El informe se publica de conformidad con la Ley de asistencia exterior de 1961, por la que se exige al presidente de los Estados Unidos presentar todos los años al Congreso una lista de los países considerados países importantes productores de drogas ilícitas o países de tránsito de drogas, y evaluar la cooperación de dichos países con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
En el informe, publicado el 4 de marzo, se señala que los países andinos de Colombia, Perú y Bolivia siguen siendo el principal motivo de preocupación, debido a que en ellos se concentra la inmensa mayoría de los productores y traficantes de drogas ilícitas de la región. Según se indica, otros países sudamericanos pueden servir de ruta de tránsito de drogas ilícitas, pero la producción está menos generalizada que en Colombia, Perú o Bolivia.
En el informe se afirma que, pese a “los adelantos impresionantes contra el tráfico de drogas registrados en 2004″, “Colombia sigue siendo un importante país productor de drogas ilícitas”. El Departamento de Estado calcula que “Colombia es el origen de más de 90 por ciento de la cocaína y 50 por ciento de la heroína” que entran en Estados Unidos. No obstante, bajo el liderazgo del presidente Álvaro Uribe, las autoridades colombianas “interceptaron centenares de toneladas de drogas ilícitas e impidieron, así, su entrada en el mercado mundial”, y al mismo tiempo fumigaron las plantaciones de hoja de coca y de adormidera que se usan para extraer la cocaína y la heroína, respectivamente, y erradicaron manualmente cosechas de estupefacientes.
El Departamento de Estado señala que la guerra civil de Colombia, que ya dura decenios, es un factor inquietante que complica las actividades del país en su lucha contra las drogas ilícitas. Los “problemas normales” de la lucha contra el tráfico de drogas “se agravan en Colombia por la presencia de diversos grupos armados ilegales que están luchando contra el gobierno” por el control del territorio y están en gran parte financiados por el comercio de drogas ilícitas, como se señala en el informe. “Estos grupos controlan zonas de Colombia donde hay grandes concentraciones de cultivos de hoja de coca y de adormidera y su participación en el comercio de drogas ilícitas son una causa importante de violencia y terrorismo en Colombia”.
Aunque “el consumo de drogas ilícitas en Colombia está aumentando”, el gobierno colombiano ha respondido con “un programa muy enérgico para la reducción de la demanda”, se afirma en el informe del Departamento de Estado. Pero, incluso con graves obstáculos por superar, Colombia, con considerable ayuda del gobierno de Estados Unidos, “ha logrado importantes éxitos” desde que puso en práctica su estrategia nacional integral, el Plan Colombia, en 1999, como medio de combatir el comercio ilícito de estupefacientes y reconstruir la economía del país, según se observa en el informe.
En el informe se indica que el gobierno de Bush se siente alentado por los resultados conseguidos hasta la fecha por la firmeza con que el presidente Uribe está luchando contra el azote de las drogas ilícitas. El Departamento de Estado prevé que “si persisten las actividades colombianas y se refuerza la asistencia de Estados Unidos durante los próximos años, se mantendrá la tendencia al aumento del cultivo de estupefacientes y de la interceptación”.
El vecino Perú es tanto productor de cocaína como país de tránsito de drogas ilícitas. La pruebas casuales permiten suponer que en Perú está aumentando el cultivo de adormidera y el Departamento de Estado advierte de que en Perú “está aumentando un denso cultivo de hojas de coca en nuevas regiones fuera de las zonas tradicionales”.
Al mismo tiempo, también se han producido algunos acontecimientos favorables en el país, que compensan parcialmente estas tendencias inquietantes. La policía nacional del Perú “erradicó casi 100 hectáreas de adormidera en 2004″, según consta en el informe del Departamento de Estado. En el informe se indica, asimismo, que en una decisión positiva, el Congreso del Perú “aprobó una nueva ley para controlar precursores químicos utilizados en la elaboración de cocaína, que entrará en vigor en 2005. “Menos positivo es el apoyo de los legisladores de Perú a las demandas de los cultivadores de hoja de coca “de leyes más transigentes respecto a la coca”.
Mientras tanto, Bolivia también se está esforzando por poner freno a la producción y el tráfico ilícitos de estupefacientes, a menudo frente a graves obstáculos. En 2004, el gobierno del presidente de Bolivia Carlos Diego Mesa reafirmó su compromiso a políticas antinarcóticos en vigor desde hace largos años, según se afirma en el informe.
Algunos agricultores dedicados al cultivo de la coca en la región boliviana de Chapare han pasado con éxito a cultivar otras cosechas al amparo de programas de desarrollo alternativo. No obstante, en el informe se da cuenta de que de 2001 a 2004 “se ha registrado un aumento continuo del cultivo de hoja de coca” en la región, y Bolivia “ahora también es un importante país de tránsito de la cocaína peruana y colombiana, debido a que sus fronteras se internan en los territorios más remotos y menos controlados de sus cinco países vecinos
El Departamento de Estado sugiere que la inestabilidad política y la pertinaz pobreza son los obstáculos principales a la aplicación del imperio de la ley en Bolivia. El informe concluye que, si bien “el gobierno de Mesa apoya decididamente tanto la erradicación forzosa de cultivos para drogas ilícigas, como su firme interceptación, el efecto de un ambiente político volátil en la “capacidad del gobierno de Bolivia — o incluso su buena voluntad — de cumplir sus obligaciones en la lucha contra los narcóticos en los próximos años…es difícil de prever”.
Otros países sudamericanos son utilizados principalmente como puntos de tránsito de los envíos de las drogas ilícitas y, en general, no son importantes productores. El gobierno argentino ha adoptado medidas concretas para combatir el tráfico y el consumo de drogas ilícitas y la cooperación entre el gobierno de Estados Unidos y las autoridades argentinas “tanto federales como provinciales, siguieron siendo excelentes en 2004″, observa el Departamento de Estado.
De manera análoga, “la cooperación bilateral en la lucha contra los narcóticos” entre Estados Unidos y Brasil “nunca ha sido mejor”, se afirma en el informe. Y aunque “Brasil es un importante país de tránsito de drogas ilícitas enviadas a Europa y, en menor grado, a Estados Unidos”, Brasil trabaja en estrecha colaboración con sus vecinos sudamericanos “en un intento por controlar las extensas y remotas zonas fronterizas a través de las cuales se transportan los estupefacientes”, como se indica en el informe.
Estados Unidos también ayuda activamente a Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela en sus actividades antinarcóticos. Cada país tiene sus propias circunstancias y necesidades peculiares y ninguno de ellos es un importante productor de drogas ilícitas. El apoyo de Estados Unidos a Chile se concentra principalmente en la reforma del sistema de justicia penal del país, la mejora de los medios de investigación e inteligencia de la policía, y la organización de programas de reducción e iniciativas contra el blanqueo de dinero. Al mismo tiempo, el informe indica que Estados Unidos “está ayudando al gobierno del Ecuador a reforzar el estado de derecho y mejorar la seguridad civil”, y que “se prestará atención especial a la detección y enjuiciamiento del blanqueo de dinero, la ampliación de la capacitación de agentes de policía, fiscales y jueces y a la interceptación de precursores químicos ilícitos usados en la elaboración de drogas ilícitas.
En Paraguay, país de tránsito de la cocaína de Colombia, Bolivia y Perú destinada a la Argentina, Brasil, Europa y África –”la lucha contra el cohecho sigue presentando dificultades considerables” al gobierno, señala el informe. El Departamento de Estado declara que aquí, la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos continúa trabajando con la Secretaría Antidroga de Paraguay “a la que proporciona orientación en operaciones e investigaciones”.
En el informe se observa que la situación estratégica y la creciente pobreza de Uruguay después de una recesión reciente hacen al país vulnerable a la infiltración de traficantes extranjeros de drogas ilícitas. No obstante, Uruguay “continúa dando un alto grado de prioridad a su política antinarcóticos”, se declara en el informe. Se añade que Estados Unidos tiene gran interés en mantener la continua cooperación con Uruguay y ayudar al nuevo gobierno uruguayo a reforzar el control de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas del país, educar a la población en los peligros de las drogas ilícitas y facilitar capacitación en aplicación de las leyes antinarcóticos.
Venezuela comparte frontera con Colombia, y por ese motivo los cárteles de drogas colombianos y otros contrabandistas ” explotan regularmente una variedad de rutas y métodos para transportar centenares de toneladas de drogas ilícitas a Venezuela todos los años”, se afirma en el informe del Departamento de Estado. La cocaína se pasa de contrabando de Venezuela a Estados Unidos y Europa, y Venezuela también produce una pequeña cantidad de adormidera y hoja de coca a lo largo de su frontera con Colombia.
En la evaluación de Departamento de Estado, el gobierno del presidente Hugo Chávez de Venezuela tiene un historial mixto en la lucha contra las drogas ilícitas. “Los decomisos de cocaína durante el primer semestre de 2004 fueron equivalentes a la cantidad total decomisada en Venezuela en 2003″, pero “la corrupción de los cuerpos de judicial y de policía de Venezuela facilitaron algunas actividades de tráfico de drogas ilícitas; en el cuerpo judicial, algunas veces se impidieron las investigaciones y los enjuiciamientos”, observa el Departamento de Estado.
En 2005, según el Departamento de Estado, el gobierno de Estados Unidos “se propone ampliar su apoyo contra los narcóticos” a Venezuela, y el gobierno de Bush insta a las autoridades venezolanas a definir y criminalizar actividades tales como el blanqueo de dinero, el cohecho y el enriquecimiento ilícito, y a adoptar estrictas medidas contra el fraude en documentos, aplicar las órdenes judiciales de efectuar escuchas secretas, y llevar a cabo actividades de erradicación de cultivos para las drogas ilícitas “al menos con carácter anual”.
El texto íntegro del segmento correspondiente a América del Sur del Informe sobre estrategia internacional de control de estupefacientes de 2004 del Departamento de Estado se puede consultar en inglés, en versión electrónica en: http://www.state.gov/g/inl/rls/nrcrpt/2005/vol1/html/423363.htm
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)
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